Estás de visita en casa de algún amigo o familiar que no sueles frecuentar. Todo transcurre de forma maravillosa hasta que te piden que traigas un plato o vaso más, ya que a alguien le falta. Con toda tu buena fe, ubicas la cocina y te adentras en ella solo, pensando que la tarea no es tan complicada.

Hasta que te das cuenta que has tenido que abrir cada uno de los armarios y cajones para poder encontrar aquel pequeño utensilio que parecía tan inofensivo pero que te ha costado sus buenos diez minutos hallarlo.

Desde luego, no ha sido fácil entre tanto almacenaje necesario en un espacio como lo son las cocinas del hogar, provistas tanto de menaje como de alimentos que no necesitan refrigeración. En este artículo, te mostramos algunas ventajas, desventajas e ideas de organización para aquellos que quieren cambiar los armarios superiores típicos por estanterías o baldas que podremos poner a la altura deseada y del estilo que más nos guste.

Ventajas de cocinas sin armarios superiores (o cocinas con estanterías)

En primer lugar, una de las mayores ventajas de esta alternativa es la funcionalidad de las estanterías, ya que son ajustables, pudiendo colocarlas a la altura necesaria si en ellas vamos a almacenar utensilios grandes o pequeños. Además, existen muchas variedades de tamaño, grosor, longitud, material o instalación, por lo que son ideales para casi cualquier medida o distribución de cocina.

Otra ventaja es que este tipo de mobiliario al ser más sencillo y componerse de un único elemento, aporta amplitud a la estancia, por lo que incluso una cocina pequeña se puede percibir más grande y espaciosa.

No podemos negar que el menaje de cocina será mucho más fácil de encontrar puesto que está a la vista y no escondido tras una puerta o dentro de cajones, siendo muy útil añadir colgadores para herramientas como tijeras, cuchillos o cucharones —aquellas que usamos con mayor frecuencia—.

Como última ventaja que proponemos, usar estantes e instalarlos es mucho más económico y práctico que los muebles convencionales ya que en el mercado podemos encontrar piezas desde los cinco euros hasta lo que uno desee gastarse, e incluso se pueden utilizar elementos reciclados, restaurados o de segunda mano sacados de mercadillos.

Por otra parte, como desventajas a este estilo de almacenaje podría destacarse que es necesario ser más organizado y ordenado puesto que todo lo tenemos a la vista, lo que nos puede perturbar si se convierte en un caos de tazas y platos, e incluso puede caerse y romperse nuestra vajilla.

También nos “obliga” a seleccionar con más cuidado aquello que colocamos debido a que formará parte del propio estilo y carácter de la cocina, sin olvidar que el polvo puede ser otro enemigo al tener estos utensilios más a la intemperie.

Para acabar, lo interesante de las estanterías en cocinas es que pueden encajar en casi cualquier estilo decorativo.

Desde cocinas más rústicas con maderas macizas y desnudas, de colores oscuros e intensos acompañando el fuego de leña o cubriendo una pared de ladrillos con tonos más claros pero sin perder ese toque tradicional, pasando por un estilo minimalista donde tenemos lo indispensable o aprovechando los techos altos de una cocina de un dúplex donde apostamos más por diferentes niveles más que por la largura del estante, hasta cocinas de colores donde las baldas están hechas de materiales compuestos o reciclados que se pintan y añaden luminosidad y vida al espacio.

Hay opciones mil para cocinas creativas cargadas de sencillez.

Imágenes: Deposit Photos